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viernes, 31 de agosto de 2012

ASERTIVIDAD




LA IMPORTANCIA DEL LENGUAJE ASERTIVO
Todos los seres humanos somos comunicadores, en todo momento.  Las personas no pueden no comunicarse.  Incluso las personas que no dicen nada, (ni verbalmente, ni con gestos, movimientos, o señales) están comunicando que no quieren comunicación alguna.
Somos comunicadores, mensajeros y transmitimos todo el tiempo querramos o no.  En la etapa del bebé, este se comunica perfectamente.  Cuando llora, algo le falta y lo pide llorando y cuando duerme es que está a gusto.   No hay opción, somos mensajeros continuos y permanentes.  La calidad de comunicación que tenemos es el resultado de nuestras experiencias.  Hoy en día tenemos la oportunidad de mejorar esa comunicación para nuestro propio beneficio.

¿Qué clase de mensajeros somos? ¿Transmitimos mensajes alentadores, positivos, de calidad o son nuestros mensajes derrotistas, negativos y deprimentes?  Cada uno elige inconscientemente qué tipo de comunicación / lenguaje transmite y al pasar del tiempo lo convertimos en hábito y luego llega a ser una programación. Cuando se convierte en programación es automática, ya se da la comunicación según nuestra forma de ser.

En la antigua Persia, el mensajero que traía buenas noticias se le ofrecía la mejor comida, bebida y mujeres; en cambio si traía malas noticias se le sacrificaba.  Las personas asocian con el transmisor la calidad del mensaje que transmite. Si una persona constantemente da malas noticias, (usa lenguaje negativo), la gente va a empezar a asociar su rostro, sus gestos, y su lenguaje corporal con la negatividad y  es posible, que lo marginen.  Cuando alguien transmite buenas noticias, los demás quieren asociarse con él y lo tratan en consecuencia.   Buenos mensajes emanan esperanza, calidez,  aprecio, respeto, consejo, energía, apoyo, fuerza, entusiasmo, dirección, mientras que los mensajes negativos aportan negatividad, desilusión, desesperanza, desastre, frustración, incapacidad, dificultad para encontrar pareja y soltería permanente etc....

El lenguaje es muy poderoso porque afecta directamente nuestros pensamientos que están ligados a nuestras emociones. Si alguien me dice: “Todo lo haces mal” o “siempre te equivocas”. Yo automáticamente construiré una imagen mía haciendo las cosas mal y equivocándome y eso tendrá una repercusión en mis emociones. Estas emociones negativas afectarán mi ánimo, mi autoestima y mis capacidades.

Como seres humanos tenemos la posibilidad de elegir.  Podemos elegir qué pensamos y qué decimos. Con la ayuda de PNL es posible ser más conscientes de lo que ocurre en nuestra mente y  darnos cuenta del daño que nos causamos y causamos a los demás.  Con PNL es relativamente fácil iniciar un aprendizaje más positivo y reentrenar nuestra mente para así desencadenar emociones más alentadoras.


Fraternalmente
Luis Romero Yahuachi